- ¡Papi! ¡Papi! ¡Vamos a jugar!
- Niña, que yo no soy tu padre. Déjame en paz. ¡No me toques!
- Pero... Pero... ¡Quiero jugar!
- ¡Que me dejes!
- ¡Quiero jugar!
- Bueno...
El mayor de los dos juega un rato con la pequeña. No le molesta tanto su presencia, al menos hasta que alguien venga a buscarla. Al cabo de un rato, no obstante, siente hambre y deja de jugar con la cría para acercarse a comer algo por la zona. Cuando por fin consigue un manjar exquisito, se vuelve para ver que la pequeña sigue a su lado y, además, pretende comer de su plato. No puede evitarlo, y le da un capón. Parece que ella se marcha, pero vuelve, insistente. El mayor desiste, le cede su plato y se marcha. Se sienta un rato a la sombra, sólo para un momento después volver a escuchar a su lado:
- ¡Papi! ¡Papi! ¡Vamos a jugar!
Y el pobre gato no puede sino tumbarse, cansado, ante la insistencia de la nueva gatita en casa.
- o - o - o - o - o -
Jejejej :D