¡Bienvenidos!

Hay tres cosas que pueden sucederte en un laberinto.

Puedes perderte, en cuyo caso te sugiero que busques la salida.
Puedes conseguir salir, y te sugiero que vuelvas para satisfacer tu curiosidad... Porque... ¿Qué sabes acerca del laberinto? Esa no es la cuestión, la cuestión es lo que quieres saber acerca de él.
Y puedes llegar al centro, donde me encontrarás con una mano abierta, invitándote a descubrir los rincones de mi laberinto.

¿Te atreves a venir a por mi?

02 julio 2012

Yin yang

Siempre he pensado que soy un poco bipolar... No en el sentido de que primero digo "sí" y luego digo "no", eso es normal en mi edad... Y no lo digo por repetir lo que estoy harta de escuchar "es cosa de la edad" sino porque estoy harta de oír de gente a mi alrededor diciendo que son bipolares por eso... Más bien hablo en el sentido de que tengo dos personalidades totalmente diferentes. 

 Una personalidad alegre, dispuesta a todo, extrovertida, un poco hiperactiva, fuerte, totalmente ida de la olla, con ganas de experimentar cosas nuevas. Yo la llamo Zarya.

 Por el otro lado, una personalidad tímida, insegura, no débil pero sí sensible...  Y cariñosa. No en el sentido cursi, no da abrazos a todo el que se le cruza, pero si abraza a alguien por iniciativa propia, ese alguien debe ser muy importante. Se llama Eos.

No creo que nadie haya visto nunca ese lado de mi. No lo dejo aflorar comunmente... 

Un sentimiento reciente de desconocimiento del futuro próximo aflora en mí, de manera que involuntariamente sale a la luz mi segunda personalidad... Que en lugares públicos está en constante conflicto con la primera. Así, ambas me dejan en paz y simplemente soy inexpresiva. Pero cuando tengo la soledad suficiente para pensar, las lágrimas simplemente brotan de mis ojos, sin que pueda pararlas... Esto es hasta hace poco. Hace poco noté un leve cambio, y algo dentro de mi dijo:

- ¿Ya te has cansado de llorar? Pues venga. Ahora vamos a arreglar tu vida de algún modo.

No sé si seré bipolar o no... Pero para mí, Zarya y Eos existen como el yin y el yang, en perfecto equilibrio.

05 junio 2012

Changes

- ¡Papi! ¡Papi! ¡Vamos a jugar!
- Niña, que yo no soy tu padre. Déjame en paz. ¡No me toques!
- Pero... Pero... ¡Quiero jugar! 
- ¡Que me dejes!
- ¡Quiero jugar!
- Bueno...
El mayor de los dos juega un rato con la pequeña. No le molesta tanto su presencia, al menos hasta que alguien venga a buscarla. Al cabo de un rato, no obstante, siente hambre y deja de jugar con la cría para acercarse a comer algo por la zona. Cuando por fin consigue un manjar exquisito, se vuelve para ver que la pequeña sigue a su lado y, además, pretende comer de su plato. No puede evitarlo, y le da un capón. Parece que ella se marcha, pero vuelve, insistente. El mayor desiste, le cede su plato y se marcha. Se sienta un rato a la sombra, sólo para un momento después volver a escuchar a su lado:
- ¡Papi! ¡Papi! ¡Vamos a jugar!
Y el pobre gato no puede sino tumbarse, cansado, ante la insistencia de la nueva gatita en casa. 
- o - o - o - o - o -
Jejejej :D

11 abril 2012

Olor


 El joven se despierta lentamente. Falta poco para el amanecer y una chica duerme plácidamente a su izquierda. Él se incorpora levemente y se inclina para darle un beso en el hombro cuando se percata de algo. Aquella joven olía a él. El mero reconocimiento de este hecho le saca una sonrisa. Aquello le gusta y, pronto, vuelve a dormir. 
 Desde ese momento, todas las mañanas esta pareja sigue una curiosa rutina. Él se despierta antes, deja un beso en la chica a su lado y se asegura de que ella sigue oliendo a él. Un hecho que le vuelve loco. Acto seguido se levanta, prepara café, se ducha y desayuna. Entre tanto, ella se ha despertado. Se despereza estirando cada músculo de su cuerpo y entra en la ducha con el pelo despeinado. Termina antes de que él termine su desayuno y se echa su perfume favorito. Ahora, mientras él se lava los dientes, ella termina de arreglarse el pelo. Antes de irse, el chico la abraza y huele el cabello de la joven. El olor a perfume y champú le llega de inmediato. Entorna los ojos y se promete a sí mismo que ellá volverá a oler como él. Entre tanto, ella siempre ha sido consciente de la manía de su pareja de olerla todas las mañanas y siempre se preguntó el por qué.
 Esa misma noche, ella se desvela en mitad de un sueño. Queda mucho para el amanecer y se acurruca junto al hombre que duerme a su lado. Tan cerca, que un olor familiar llega a ella. Percibe entonces, que él huele a su perfume. Él huele a ella. Y le gusta.